(Acuarela)
Jugué una buena parte de mi vida al rugby, pero ahora, a mis 32, ya son más los años que llevo sin jugar que los que estuve en actividad. Este deporte, para quienes no lo aprecian, es una forma de vida y te enseña a compartir, a respetar y a levantarte después de una caída -que puede ser en la vida o en la cancha. Entrar al campo de juego defendiendo los colores de tu club es algo que te pone la piel de gallina y te emociona. Mi club es Cha Roga, que en guarani significa "mi casa".
Para pecar un poquito de soberbio, en 1994 tuve el honor de estar en la casa del ex capitán de los Pumas: Pablo Arturo Garretón. Él se encontraba haciendo la residencia en el Hospital Italiano de Buenos Aires y tuvo la deferencia de recibirme en su provisorio dpto. de Palermo. Pude conocer a Dolores, su mujer, y a Dolores hija. No lo podía creer, era hablar con alguien que estaba en los posters de mi cuarto. Me recibió con mucha calidez y, para mi asombro, me entregó un bolso lleno de indumentaria de rugby: camisetas, botines Adidas, remeras, pantalones y zapatillas. Luego, con el correr de los años, dejamos de tener contacto, pero hace un tiempo lo volví a ver en Paraná y fue una alegría enorme reencontrarnos. Bueno, para ir resumiendo, en estos días subiré una lámina de Garretón, por ahora les dejo otra de Felipe Contepomi, que -al igual que Pablo- es una excelente persona y jugador.

Capitán de Los Pumas durante 18 años, elegido el mejor jugador del mundo en 1985 por la revista Midi Olympique y, finalmente, embajador en Sudáfrica durante la gestión de Carlos Menem, Porta ha sido -quitando el alcance mediático de Pichot- el jugador más emblemático del rugby argentino. En una época donde sólo existían los periódicos y esporádicas televisaciones de test matches -es bueno recordar que no había internet, ni diarios digitales, ni páginas web- Hugo tuvo gran notoriedad en distintas partes del mundo. En Sudáfrica, por ejemplo, donde el deporte nacional es el Rugby, fue más conocido que Maradona, llegando a ser casi un ídolo nacional. Varias generaciones de sudafricanos bautizaron a sus hijos con el nombre de Hugo, caballos de carreras eran llamados Porta, y hasta su apellido se convirtió en un apodo para cualquier apertura que mostrara habilidades similares a ese argentino, que dentro de un campo hacía posible lo imposible. Sin dudas Hugo es una Leyenda del Rugby Mundial e integra el Hall de la Fama en Inglaterra.